El informe ‘Sociedad de la Información en España’ advierte signos de agotamiento en las redes sociales

¿Estamos ante el fin de Facebook, Twitter o (ejem) Google+? Podría ser, aunque parece que no de forma inminente. La Fundación Telefónica acaba de publicar la última edición de su informe anual Sociedad de la Información en España, un completo análisis del consumo de tecnología y de las tendencias en el ámbito de las comunicaciones.

Entre otras muchas cuestiones de interés, los expertos observan “síntomas de agotamiento” en los medios sociales convencionales, especialmente en Facebook y Twitter. La red social por excelencia ha pasado de un ritmo de crecimiento del 32,5% en el primer trimestre de 2012, al 15% en el mismo período de 2014; mientras que la plataforma del pajarito también decrece del 103% en 2013 al 25% en 2014.

La razón que justificaría buena parte de esta fuga de usuarios se encuentra en una mayor conciencia de la propia privacidad por parte de los ciudadanos y en la certidumbre de que las redes sociales constituyen un riesgo para esa privacidad. Así lo constata el notable crecimiento de los servicios de mensajería instantánea como WhatsApp y, especialmente, Sanptchat, que crece un 67% y que, curiosamente, se caracteriza porque los mensajes desaparecen una vez que llegan al usuario. Una garantía de privacidad equiparable al famoso “Este mensaje se autodestruirá en cinco segundos” de Misión imposible.

Las administraciones públicas se suben a la red
Otra de las conclusiones del informe Sociedad de la Información en España apunta a la creciente presencia de las administraciones públicas en los medios sociales, en consonancia con los requerimientos de la ciudadanía. Los expertos apuntan que “el uso de internet como medio de comunicación en el ámbito público está revolucionando la comunicación con las instituciones públicas” y, en este sentido, apuntan al éxito de perfiles de Twitter como @policía o @spain (Turespaña).

En España en 2014 el 49% de los ciudadanos entre los 16 y los 74 años interactuaba con las autoridades públicas a través de la red, lo que da idea del potencial de estos canales en las modernas organizaciones.

A la cabeza de Europa en la introducción de las TIC en el proceso educativo
Por último, el informe destaca la excelente posición de España en la introducción de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en el aula, para lo que se toman en cuenta indicadores como el número de estudiantes por ordenador portátil conectado a internet o la cifra de pizarras digitales por alumno.

Por otro lado, nuestro país lidera por segundo año consecutivo la oferta de Cursos en Línea Masivos en Abierto (MOOC). Si en 2013 se ofrecieron 139 cursos, en 2014 la cifra ascendió a 256.

IMAGEN: Texting By Jhaymesisviphotography. CC BY 20

Cosas que no hay que hacer: El efecto “Simon says”

Hay un juego que se inventó en el Imperio Romano pero se popularizó en la Inglaterra del Siglo XIII que consiste en que uno de los jugadores asume un poder omnímodo y transmite órdenes al resto de los participantes. Se trata del Simon says (en Español, Simón dice),  bautizado así en honor a Simon de Montfort, quien en 1264 capturó al Rey Enrique III y le dirigió como a una marioneta hasta que el Príncipe Eduardo liberó a su padre y restableció la normalidad política. Durante el juego, Simón impone una acción a sus súbditos con la frase “Simón dice…” y éstos han de acatarla sin rechistar o son inmediatamente expulsados. Así, por ejemplo, si el soberano exclama “Simón dice: ¡salta!”, todos habrán de saltar para satisfacer la exigencia de su señor.

Viene esto a cuento porque el efecto Simon Says constituye un error recurrente en la comunicación corporativa. Muchos responsables de comunicación consideran que la mejor política en este ámbito pasa por identificar a su organización con su jefe, y a éste con un héroe mítico, un semidios que nos protege y nos guía, que nos dice lo que tenemos y no tenemos que hacer, que nos muestra el camino de La Verdad. Una especie de Apolo, el jefe, que se dirige al resto de los mortales a través de su Oráculo de Delfos, el agradecido Gabinete de Comunicación.

Pues bien. Lamento tener que derribar los más sólidos pilares de buena parte de los templos delcorporate en empresas e instituciones, pero ni el jefe es la organización, ni la propaganda es una adecuada estrategia para interactuar con los clientes o usuarios. El responsable de comunicación debe evitar la tentación de transmutar al jefe en un Apolo,  una especie de Simón que nos obligue a saltar a su antojo.

¿Creen que exagero? Les incluyo un ejemplo muy gráfico del efecto Simon says. Procede de la cuenta del twitter corporativo de Bankia y está datada en enero de 2012. En menos de una hora se generaron siete mensajes, siete, del líder supremo, conminando al público a saltar… o a comulgar con su irrefutable concepción del sistema financiero, que, para el caso, es lo mismo. Les dejo la imagen del drama.