El 77% de los periodistas españoles reconoce que sufre presiones en su actividad profesional

Siete de cada diez periodistas contratados en España admiten recibir presiones con mayor o menor frecuencia para modificar informaciones. Este es uno de los datos más relevantes del Informe Anual de la Profesión Periodística 2015, realizado por la Asociación de la Prensa de Madrid. El documento alude también a la digitalización del periodismo y a la crisis del sector.

El 76,7% de los periodistas contratados ha recibido presiones en su actividad profesional, según revela el Informe Anual de la Profesión Periodística, realizado por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) sobre la base de una encuesta realizada a veinte mil profesionales en toda España. De ese casi setenta por ciento, un 9,4 admite que la intromisión en su labor se produce en múltiples ocasiones; el 15,4%, en varias ocasiones; y el 27,9, en pocas ocasiones. El 23,2 por ciento asegura no haber recibido jamás estas presiones.

Presiones sobre el periodista

Presiones sobre el periodista. Informe anual de la profesión periodística.

Estos porcentajes varían poco en el colectivo de periodistas autónomos: los que reconocen sufrir presiones en múltiples ocasiones representan el 8,6% del total, mientras que un 29% las han recibido en pocas ocasiones.

Las cifras resultan significativamente altas si se considera que la verdadera democracia se construye sobre una prensa independiente que favorezca el pensamiento crítico de los ciudadanos. Así lo defiende el propio informe al afirmar que “es algo comúnmente aceptado que uno de los elementos que definen una sociedad democrática es la existencia de unos medios informativos independientes que permitan a la ciudadanía ejercer su derecho a la información, algo que los datos cuestionan”.

Además de analizar las presiones a los periodistas, el informe de la APM incide en el creciente proceso de digitalización de la profesión periodística, que implica, entre otras circunstancias, un replanteamiento profesional.

También repasa exhaustivamente la incidencia de la crisis en el sector, con datos contundentes como que la industria de los medios ha destruido doce mil empleos en los últimos años (gran parte de ellos de periodistas) o que desde 2008 han cerrado 375 medios de comunicación en España.


IMAGEN: Young journalists look at how to report on the economic crisis By European Parliament. (CC BY-NC-ND 2.0)

 

 

Hacer ciencia es (también) comunicar ciencia

El epistemólogo argentino Gregorio Klimovsky, en su libro Las Desventuras del Pensamiento Científico señala que “[…] desde un punto de vista estrecho, que deja de lado la actividad de los hombres de ciencia y los medios de producción del conocimiento científico, podemos decir que la ciencia es fundamentalmente un acopio de conocimientos que utilizaremos para comprender el mundo y modificarlo”.

Con esa misma intención de comprender el mundo (y quién sabe, quizá modificarlo), me embarqué en la aventura de realizar el MOOC Investigación científica 2.0.1: procesos clave en una sociedad digital. Desarrollado a través de la plataforma MiriadaX por un equipo de profesores de Química de la Universitat de Girona, el curso está dirigido por el catedrático de Química Miquel Duran Portas, experto en química física, teórica y computacional, y gran divulgador.

Pero, ¿ha sido realmente una aventura? Sí, sin duda. Estudié Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, por estoy adscrita a la rama de conocimiento de las ciencias sociales, mientras que tanto los profesores del curso como la mayoría de mis compañeros pertenecen fundamentalmente al mundo de las ciencias y las ingenierías. Una chica de letras en un mundo de ciencias, vaya. Chica de letras, aunque fascinada por la ciencia básica y la ciencia aplicada, deslumbrada por los avances tecnológicos, la innovación y el desarrollo, y con una insaciable curiosidad.

Algo a lo que sin duda ha contribuido mi labor profesional en el Gabinete de Comunicación de la Universidad de Castilla-La Mancha desde 2000, conviviendo con investigadores, jóvenes y seniors, con muchas cosas interesantes que hacer y que contar.

Porque, si para algo me ha servido este programa de formación ha sido para reafirmarme en mi convicción de que hacer ciencia es también comunicar ciencia. Y divulgar la ciencia, es decir, la capacidad de interpretar y difundir el conocimiento científico entre el público general sin circunscribirse a ámbitos académicos específicos.

Hasta no hace mucho tiempo, una brecha separaba a los investigadores del resto de ciudadanos. Que un no iniciado (como es el caso de un periodista) se atreviera a hablar de ciencia era considerado como un insulto por parte del colectivo de científicos, sin duda condicionados por su propia identidad de expertos y por la utilización de un lenguaje, el tecnocientífico, que no contribuía, precisamente, a facilitar el entendimiento.

Afortunadamente, esa brecha se ha reducido notablemente en los últimos años. Cada vez son más los investigadores conscientes de que la responsabilidad social inherente a su actividad implica un esfuerzo por comunicar su trabajo, especialmente si lo desarrollan en centros públicos, como las universidades. El cambio de tendencia se produjo incluso antes de la llegada de la web 2.0, pero la democratización comunicativa asociada a este tipo de canales ha dinamizado el proceso, de forma que cada vez son más numerosas y más enriquecedoras las voces científicas en Twitter, Facebook, WordPress, LinkedIn, YouTube, Instagram, Flickr o Pinterest.

Como dice el profesor Miquel Duran, “yo soy yo y mis circunstancias digitales”. El científico ha de ser el experto en el laboratorio y el community manager de su actividad investigadora.

IMAGEN: Adam Laskowitz demonstrates smartphone air quality app By Intel Free Press. cc-by-sa-2.0.

Las redes sociales, nuevos medios para nuevos mensajes políticos

Municipales, autonómicas y generales. El 2015 es año electoral y no un año electoral cualquiera. La mayoría de los pronósticos vaticinan un nuevo mapa político en España, marcado por la irrupción de nuevas formaciones y por la pérdida de representatividad de los partidos mayoritarios. Un fin de ciclo que se traducirá muy probablemente en un panorama distinto al que hasta ahora conocemos. Y que estará determinado en gran medida por la estrategia de cada formación en los medios sociales.

La evidencia de esta afirmación se constata, por ejemplo, en los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo de 2014. Nadie previó la irrupción de Podemos, convertida en cuarta fuerza política. Nadie, salvo los usuarios de las redes sociales, que siguieron en tiempo real -en sus “ultimas noticias” de Facebook o su time line de Twitter-, el crecimiento exponencial de la influencia del colectivo político y, especialmente, de su máximo responsable, Pablo Iglesias.

En febrero de 2015, el perfil de Podemos en Twitter (@ahorapodemos) cuenta con 531.000 seguidores, frente a los 209.000 del PSOE (@PSOE), los 207.000 del Partido Popular (@PPopular), o los 138.000 de Izquierda Unida (@iunida). La comparación se hace aún más significativa atendiendo a la influencia de sus líderes en la red de microblogging: Pablo Iglesias (@Pablo_Iglesias_) tiene 820.000 followers, Mariano Rajoy (@marianorajoy) cuenta con 700.000 seguidores; Cayo Lara (@cayo_lara) con 176.000; y Pedro Sánchez (@sanchezcastejon), con 130.000. En este sentido, resulta también reseñable que el diputado de Izquierda Unida Alberto Garzón (@agarzon) registre casi 300.000 seguidores (muchos más que el propio coordinador federal del partido o que el máximo representante del que se considera primer partido de la oposición, Pedro Sánchez.

La diferencia fundamental entre los nuevos y los viejos partidos políticos, entre los nuevos y los viejos actores, es que los primeros han asumido la famosa sentencia de McLuhan “el medio es el mensaje”, y han lanzado un mensaje nuevo a través de los nuevos medios. De ahí que, sin apenas financiación ni infraestructura, se han constituido en los protagonistas de la comunicación política en España. Y todo ello porque actúan en los nuevos medios de acuerdo a las nuevas estrategias, determinadas por dos factores fundamentales: la naturalidad y la interacción.

  • Naturalidad: El perfil de Pablo Iglesias en Twitter data de junio de 2010, mientras que otros candidatos a las europeas se los abrieron coincidiendo con la campaña electoral. Y después de las elecciones, los abandonaron. Para los viejos actores, la presencia en redes sociales es una latosa obligación impuesta por sus coordinadores de campaña. Para los nuevos actores, constituyen un canal rápido y eficaz para comunicarse con los ciudadanos.
  • Interactividad: Tener presencia en Twitter no es lanzar tuits. La interactividad es la que determina la calidad de los referentes en medios sociales, sean marcas, instituciones o representantes políticos. Y esa interactividad es mucho más apreciada por los interlocutores cuando procede del titular del perfil y no está elaborada por asesores más o menos afortunados en los nuevos medios y los nuevos mensajes.

El informe ‘Sociedad de la Información en España’ advierte signos de agotamiento en las redes sociales

¿Estamos ante el fin de Facebook, Twitter o (ejem) Google+? Podría ser, aunque parece que no de forma inminente. La Fundación Telefónica acaba de publicar la última edición de su informe anual Sociedad de la Información en España, un completo análisis del consumo de tecnología y de las tendencias en el ámbito de las comunicaciones.

Entre otras muchas cuestiones de interés, los expertos observan “síntomas de agotamiento” en los medios sociales convencionales, especialmente en Facebook y Twitter. La red social por excelencia ha pasado de un ritmo de crecimiento del 32,5% en el primer trimestre de 2012, al 15% en el mismo período de 2014; mientras que la plataforma del pajarito también decrece del 103% en 2013 al 25% en 2014.

La razón que justificaría buena parte de esta fuga de usuarios se encuentra en una mayor conciencia de la propia privacidad por parte de los ciudadanos y en la certidumbre de que las redes sociales constituyen un riesgo para esa privacidad. Así lo constata el notable crecimiento de los servicios de mensajería instantánea como WhatsApp y, especialmente, Sanptchat, que crece un 67% y que, curiosamente, se caracteriza porque los mensajes desaparecen una vez que llegan al usuario. Una garantía de privacidad equiparable al famoso “Este mensaje se autodestruirá en cinco segundos” de Misión imposible.

Las administraciones públicas se suben a la red
Otra de las conclusiones del informe Sociedad de la Información en España apunta a la creciente presencia de las administraciones públicas en los medios sociales, en consonancia con los requerimientos de la ciudadanía. Los expertos apuntan que “el uso de internet como medio de comunicación en el ámbito público está revolucionando la comunicación con las instituciones públicas” y, en este sentido, apuntan al éxito de perfiles de Twitter como @policía o @spain (Turespaña).

En España en 2014 el 49% de los ciudadanos entre los 16 y los 74 años interactuaba con las autoridades públicas a través de la red, lo que da idea del potencial de estos canales en las modernas organizaciones.

A la cabeza de Europa en la introducción de las TIC en el proceso educativo
Por último, el informe destaca la excelente posición de España en la introducción de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en el aula, para lo que se toman en cuenta indicadores como el número de estudiantes por ordenador portátil conectado a internet o la cifra de pizarras digitales por alumno.

Por otro lado, nuestro país lidera por segundo año consecutivo la oferta de Cursos en Línea Masivos en Abierto (MOOC). Si en 2013 se ofrecieron 139 cursos, en 2014 la cifra ascendió a 256.

IMAGEN: Texting By Jhaymesisviphotography. CC BY 20

Google Noticias, el derecho a la información y el ridículo

El servicio de Noticias de Google echa el cierre. El agregador de contenidos más usado en España se convierte en la primera víctima de la nueva Ley de Propiedad Intelectual, que entrará en vigor el próximo 1 de enero de 2015, como consecuencia del denominado ‘canon Google’ o ‘canon AEDE’, la tasa que habría de pagar el buscador a los miembros de la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) por indexar sus contenidos.

Al igual que Google News, otros agregadores tan relevantes como Menéame dejarán de operar en España en breve. Precisamente, la información más leída en este último portal mientras escribo esta entrada se titula ‘Un aplauso a Google por dejar en ridículo a España a nivel mundial’. Y no es para menos. Parece que a la AEDE se le ha ido la mano en el pulso a Google y lo más triste es que la mano de los grandes editores contara con la inestimable ayuda del primer gobierno democrático cuyos ciudadanos se quedan sin el buscador de noticias más importante.

Porque el cierre de Google News en España tiene dos grandes víctimas. En primer lugar, los ciudadanos, a los que se les priva de una parcela más en el ejercicio del derecho a la información, y de la que hemos tenido constancia, paradójicamente, el día después de la puesta en marcha del traslúcido Portal de Transparencia. En segundo lugar, perderán los propios medios, sobre todo los más pequeños. Así lo ha advertido hasta la saciedad la Asociación Española de Publicaciones Periódicas (AEEPP), contraria a la imposición del canon. La AEEPP aglutina a más de un millar de cabeceras, muchas de las cuales verán reducido a cero el tráfico a sus webs tras la desaparición del servicio de noticias de Google. Y sin visitas, no hay publicidad. Y sin publicidad, no hay medios.

 

Novedades en Facebook: la plataforma incide en el control de la privacidad por parte de los usuarios

Facebook, la (todavía) red social más popular del planeta, está introduciendo novedades en sus condiciones y políticas. En líneas generales, la plataforma mejora la información sobre la configuración de la privacidad de los perfiles personales, trasladando a sus usuarios la idea de que son ellos mismos los que controlan lo que se muestra y a quienes. Paralelamente, ha implementado cambios en la gestión de los anuncios, uno de las cuestiones que están condicionando en mayor medida en desarrollo de la plataforma. Pero vayamos por partes.

Aspectos básicos de la privacidad: Facebook ha elaborado una web muy visual a la que se accede desde aquí y que explica de forma meridianamente clara (hay que reconocerlo) cómo configurar las opciones de privacidad en función de los intereses de cada perfil. “Lo que los demás ven sobre ti”, “Cómo interactúan los demás contigo” y “Lo que tú ves” son los tres apartados de esta web, que posibilita acciones tan básicas, pero tan desconocidas por gran parte de los “facebookeros”, como seleccionar el colectivo dentro de tus amigos que quieres que vean una determinada publicación, o eliminar alguna publicación de la que te arrepientas. En este mismo apartado, los usuarios aprenderán a administrar lo que otras personas publican en su biografía, cómo eliminar etiquetas o a bloquear a otros usuarios, cuestiones que suscitan múltiples dudas entre gran parte de la comunidad.

Mayor control sobre los anuncios:  La publicidad es el Arca de la Alianza de Facebook. Es su potencial gallina de los huevos de oro, pero también la fuente de la mayor parte de sus problemas actuales. Muchos usuarios rechazan la publicidad y, de hecho, la señalan como uno de los factores que les aleja de la plataforma. La empresa ha reaccionado a esta realidad ofreciendo un mayor control a los perfiles sobre los anuncios e, incluso, incluyendo la posibilidad de eludirlos. Sí, Facebook te ofrece la opción de no ver anuncios, pero recurriendo a la European Interactive Digital Advertising Alliance (o a las de Estados Unidos o Canadá si resides en estos dos países). Aquí encontraréis más información sobre la nueva política en materia de publicidad.

En resumen, los cambios de Facebook pueden considerarse una operación de (buena) imagen de la empresa. Pretenden mejorar la gestión de la publicidad, contando con la colaboración de los usuarios, y aspiran a que el usuario asuma su privacidad en la red como su propia responsabilidad.

Páginas de Facebook, ¿abiertas o cerradas?

Los medios sociales corporativos han de gestionarse con honestidad, transparencia, disponibilidad, empatía, cercanía, sensatez y un profundo conocimiento de la organización. Actuar bajo esta premisa reducirá considerablemente el peligro de una crisis de comunicación en nuestro servicio, institución o marca. Pero nunca podremos eliminar ese riesgo por completo.

Las ventajas de los medios sociales (accesibilidad, universalidad, interactividad, viralidad…) también amparan parte de sus principales inconvenientes. En Twitter, por ejemplo, no existen filtros previos a la publicación de contenidos, por lo que esta plataforma suele ser caldo de cultivo para los denominados troles, “personas que molestan, insultan o demuestran una manifiesta negatividad dentro de un foro en internet”, según la definición de la Fundeu[1]. A esos troles les basta con teclear el nick de nuestro perfil y escribir un insulto para que ese mensaje, vinculado con nuestra marca, se difunda entre todos sus seguidores.

En Facebook, sin embargo, es posible controlar a priori las publicaciones de las páginas de fans o fan pages, las que el gigante de los medios sociales destina a las marcas. Desde la opción de Editar página -> Editar configuración podemos restringir la publicación en nuestras páginas, establecer un filtro de moderación (indicando incluso una relación de palabras bloqueadas), o regular el filtro de groserías.

Efectivamente, Facebook nos brinda la posibilidad de vetar cualquier publicación en la biografía de nuestra página o de impedir que los usuarios añadan fotos o vídeos. Asimismo, tenemos la opción de desactivar el servicio de mensajes con la página.

El hecho de censurar o no previamente las publicaciones responde a un criterio profesional que cada marca (organización, empresa, unidad o servicio) debe valorar. Abrir la página a los usuarios implica ventajas e inconvenientes. Entre las primeras, que se genera más conversación, mejora la interactividad con la audiencia, la marca gana credibilidad, y, en definitiva, aumenta el engagement o fidelización de los usuarios. La principal desventaja es que conlleva más trabajo para el community manager. Si no existen filtros previos, todos los filtros deben aplicarse a posteriori, por lo que hay que estar muy atento (monitorizar) a todo lo que se publica en nuestra página con el objetivo de eliminar comentarios inadecuados en cuanto se produzcan.

[1] http://www.fundeu.es/recomendacion/trol-no-troll/

IMAGEN:
facebook website screenshot By Spencer E Holtaway. CC BY-ND 2.0