La procesión como barómetro de la penetración de los medios sociales

Ni Estudio General de Medios, ni informes de Alexa, ComScore o cualquier otra empresa de análisis de medios. El mejor instrumento para medir el índice de penetración de los medios sociales en España son las procesiones.

Sí. Efectivamente, esta ha sido la primera Semana Santa 2.0 en la historia de España. Hasta ahora, el espectáculo luminoso que dibujan los cientos o miles de pequeñas pantallas era exclusivo de los festivales de rock o de los aledaños nocturnos de iconos turísticos como la Torre Eiffel, el Big Ben o Times Square. Desde el mes de abril de 2014, esa iconografía digital ha entrado a formar parte de las propias cofradías, como un hermano más, llenando esa expresión de fervor religioso de píxeles, arrobas, retuits y hashtags.

Contagiando esa misma devoción al Facebook, al Twitter o al Tumblr, hemos asistido a la ceremonia de preparación del costalero, que posteriormente se regodea en las lesiones producidas por la divina carga, inundando el Instagram de ampollas y laceraciones. Hemos observado pies encadenados y otros malheridos en cumplimiento de una promesa, tal vez por un puesto de trabajo o una paguita. Hemos seguido la penitencia, quizá involuntaria, de una adolescente en virtud de la pericia documental de su padre, quien no tardó en colgar el vídeo en YouTube con una buena colección de etiquetas, alguna de ellas revelando la identidad de la menor.

Ah, YouTube. Ahí encontramos la prueba definitiva de que esta ha sido la primera Semana Santa Social Media Based: Los vídeos más virales del mes de abril huelen a incienso y a cera quemada. Tenemos el famoso vídeo de la Virgen de los Dolores en San Vicente de Raspeig, que, en una “levantá” poco afortunada, cae hacia un lado golpeando a un cofrade. Al menos esta se cayó una vez. La titular de Alcoi besó el suelo incluso en dos ocasiones durante la procesión de Xiulitets, mientras sus portadores corrían por el pueblo al encuentro de Cristo.

También gracias a YouTube nos enteramos de que dos nazarenos de las Siete Palabras llegaron dos horas tarde a la salida de su procesión. ¿Dónde? En Sevilla. Y también en la capital hispalense asistimos a la agresión de un cristiano a otro (que no puso la mejilla) por hacerse con un sitio en la procesión.

Para finalizar, una de las más celebradas: la del nazareno borracho en Málaga. Un auténtico ejemplo 2.0. El índice de alcohol en sangre del cofrade.

(Imagen: Mano fotografiadora by Srgpicker. CC BY 2.0)

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